¡Hola a tod@s de nuevo!
Pues en esta entrada trataré de refexionar sobre lo que hicimos con Luz el miércoles pasado. Básicamente, esta clase estuvo centrada en las llamadas competencias básicas y en la exposición de unas actividades que habíamos preparado previamente en casa.
Para comenzar la sesión, al igual que hicimos la semana pasada, empezamos con una pequeña actividad. Esta actividad era un crucigrama que venía acompañado de una serie de datos digamos "curiosos" que nosotros mismos le habíamos facilitado a Luz la semana pasada. El crucigrama debía ser cubierto con nuestros propios nombres. Por lo cual, el objetivo de la actividad era simplemente(al menos de forma aparente) tratar de completar ese crucigrama con los nombres correspondientes. Sin embargo, esa actividad, además de tener ese objetivo, digamos, "más superficial", tenía otros muy importantes: que los estudiantes se conociesen mejor y descubrieran datos curiosos de sus compañeros o posibles talentos (y quizás cosas en común), que hablaran en inglés o francés entre ellos, o que el profesor pudiera tener más información sobre los propios alumnos observando su comportamiento (si se mueven poco quizás es porque son tímidos, si interactuan con distintas personas y parecen entusiasmados quizás es porque son extrovertidos, etc.). Finalmente, nuestro compañero Damián ganó la prueba, al averiguar de forma satisfactoria todos los nombres. Esta actividad me pareció muy útil para llevar a cabo en el aula no solo por cubrir con ella los objetivos que mencioné antes, sino porque puede motivar a los estudiantes (por ser un juego con un componente de competición). Como nos contó Luz, para llevar a cabo esta actividad habría que tener en mente a qué tipo de grupo-aula nos enfrentamos: si fuera un grupo ruidoso quizás deberíamos proponer hacer la actividad en parejas, para que no armaran demasiado jaleo, y si fuera un grupo más tranquilo podríamos invitarlos a que se pasearan por el aula en busca de las respuestas, un hecho que podría entusiasmar enormemente a los alumnos kinestésicos, los cuales presentan dificultades para permanecer quietos durante toda la clase. Nunca había oído hablar de esta actividad y la verdad es que me pareció curiosa. Creo que también podría servir para que los alumnos, hacia el comienzo del curso, acabaran de aprenderse los nombres de los compañeros (en el caso de clases con muchos alumnos nuevos sobre todo), algo que puede ser difícil en aulas con treinta personas o más. Para ellos sería más fácil aprenderse los nombres de los compañeros si los pudieran asociar a alguna actividad "curiosa", como en este caso.
Para comenzar la sesión, al igual que hicimos la semana pasada, empezamos con una pequeña actividad. Esta actividad era un crucigrama que venía acompañado de una serie de datos digamos "curiosos" que nosotros mismos le habíamos facilitado a Luz la semana pasada. El crucigrama debía ser cubierto con nuestros propios nombres. Por lo cual, el objetivo de la actividad era simplemente(al menos de forma aparente) tratar de completar ese crucigrama con los nombres correspondientes. Sin embargo, esa actividad, además de tener ese objetivo, digamos, "más superficial", tenía otros muy importantes: que los estudiantes se conociesen mejor y descubrieran datos curiosos de sus compañeros o posibles talentos (y quizás cosas en común), que hablaran en inglés o francés entre ellos, o que el profesor pudiera tener más información sobre los propios alumnos observando su comportamiento (si se mueven poco quizás es porque son tímidos, si interactuan con distintas personas y parecen entusiasmados quizás es porque son extrovertidos, etc.). Finalmente, nuestro compañero Damián ganó la prueba, al averiguar de forma satisfactoria todos los nombres. Esta actividad me pareció muy útil para llevar a cabo en el aula no solo por cubrir con ella los objetivos que mencioné antes, sino porque puede motivar a los estudiantes (por ser un juego con un componente de competición). Como nos contó Luz, para llevar a cabo esta actividad habría que tener en mente a qué tipo de grupo-aula nos enfrentamos: si fuera un grupo ruidoso quizás deberíamos proponer hacer la actividad en parejas, para que no armaran demasiado jaleo, y si fuera un grupo más tranquilo podríamos invitarlos a que se pasearan por el aula en busca de las respuestas, un hecho que podría entusiasmar enormemente a los alumnos kinestésicos, los cuales presentan dificultades para permanecer quietos durante toda la clase. Nunca había oído hablar de esta actividad y la verdad es que me pareció curiosa. Creo que también podría servir para que los alumnos, hacia el comienzo del curso, acabaran de aprenderse los nombres de los compañeros (en el caso de clases con muchos alumnos nuevos sobre todo), algo que puede ser difícil en aulas con treinta personas o más. Para ellos sería más fácil aprenderse los nombres de los compañeros si los pudieran asociar a alguna actividad "curiosa", como en este caso.
En cuanto al tema de las competencias básicas, vimos como estas están contenidas en un documento llamado DeSeCo. Las competencias básicas fueron definidas por Ángel Pérez en la conferencia que Luz nos había mandado ver como "conocimientos, habilidades, destrezas, capacidades, actitudes, valores y motivaciones que sirven para enfrentarnos a situaciones del mundo real." Estas competencias son de tipo transversal por lo que no se adquieren solamente en una asignatura y en un solo curso. De hecho, lo más recomendable es que los profesores de cada materia traten de elaborar actividades y tareas en las que se trabajen el máximo número de competencias básicas.
Asimismo, las competencias se relacionan con el "saber", el "saber hacer" y el "ser". En su conferencia, Ángel Pérez nos decía que se pueden distinguir tres tipos básicos de competencias:
- Competencia para utilizar interactivamente y de forma eficaz herramientas que requiere la sociedad contemporánea.
- Competencia para funcionar en grupos sociales cada vez más complejos.
- Competencia para actuar de forma autónoma.
De hecho, estas tres competencias básicas que menciona Ángel Pérez se relacionan con las llamadas ocho competencias básicas:
- Competencia en comunicación lingüística. Esta competencia es la que se trabaja en todo momento en la asignatura de lengua extranjera. No solamente incluye el saber gramática, sino también el conocer el léxico y los registros adecuados a cada situación. La actividad que Cristina y Damián realizarón en clase, en la que Damián debía tratar de explicarle a Cristina, que actuaba como dependienta, que quería comprar un taco sin conocer el nombre de esa palabra en inglés, es un buen ejemplo del uso de la competencia lingüística y de las estategias de comunicación (uso de definiciones, gestos, etc.)
- Competencia matemática. En clase de lengua este tipo de competencia también se puede trabajar en distintas actividades, como situaciones de compra, uso de porcentajes o la hora.
- Competencia sobre el conocimiento e interacción del mundo físico. Básicamente, esta competencia se refiere a la relación con el medio ambiente y con el entorno. Se aplica en la clase de lengua extranjera cuando tratamos temas relacionados con el medio ambiente, la geografía, etc.
- Competencia del tratamiento de información y competencia digital. Está relacionada con el uso de las nuevas tecnologías, por ejemplo. Incluye en la clase de lengua extranjera el uso de diccionarios online, redes sociales como Edmodo o sitios web como los blogs de aprendizaje.
- Competencia social y ciudadana. Hace referencia a todas las acciones que facilitan que nuestros alumnos sean personas que se puedan desenvolver en la sociedad con otras personas. En clase de lengua extranjera, puede incluir actividades que trabajen la cortesía o el trabajo de tipo cooperativo.
- Competencia cultural y artística. Incluye el entrar en contacto con manifestaciones artísticas de los diferentes países del planeta, y la idea de apreciar y respetar esas manifestaciones. En clase de lengua extranjera se podría trabajar esta competencia en actividades en las que se traten festivales de cine como Hollywood, el visionado de películas o cortometrajes en versión original, etc.
- Competencia para aprender a aprender. Esta competencia se puede trabajar en actividades que hagan ser conscientes a los alumnos de de qué manera aprender mejor o de su propio estilo de aprendizaje (visual, auditivo o cinético). Por ejemplo, a la hora de leer un texto complicado, se le podría hacer reflexionar a los alumnos sobre qué tipo de estrategias activan ellos para poder captar el sentido general de ese texto.
- Competencia sobre la autonomía y la iniciativa personal. Hace referencia al hecho de que los alumnos deben ser capaces de tomar decisiones autónomas. Un ejemplo serían los trabajos de grupo en los que se les da bastante libertad para que ellos repartan las tareas que deben hacer cada uno, para el uso de distintas fuentes, etcétera.
Me pareció muy fructífero dedicarle una sesión a hablar sobre las competencias con detenimiento porque, si bien habíamos oído hablar de ellas en otras asignaturas, no se les había dedicado el tiempo suficiente y sobre todo, no nos habíamos centrado en la relación entre estas competencias y la materia de lengua extranjera. Considero también que entender qué es una competencia y cuales son las 8 competencias básicas es también fundamental, puesto que los alumnos de hoy en día no sólo deben manejar contenidos sino también habilidades o técnicas. Por ello la educación debe ir encaminada a la consecución de esas competencias y los futuros profesores deben conocerlas en detalle.
Tras hablar sobre las ocho competencia básicas, que se incluyen en la aún vigente ley de educación, la LOE, pasamos a hablar sobre las actividades que Luz nos había sugerido preparar en casa.
Javier y Tomás presentaron sus actividades a la clase, actividades que resumiré a continuación. Javier propuso una actividad en la que cada uno, de forma individual, debía pensar en una palabra cualquiera y escribirla en un papel. A continuación, él comenzaba a contar una historia que debía ser continuada por los demás. Cada uno debía incluir en su aportación la palabra en la que había pensado. Al final la idea era que cada uno tratara de adivinar las palabras de los demás. El que más palabras acertara ganaría el juego. Esta actividad me pareció muy original, si bien por lo complicado que podría ser la explicación de la misma yo recomendaría quizás que el profesor la explicara en inglés o francés primero, y si notara que los alumnos se pierden, explicarla de nuevo en español después, pues el principal objetivo de la actividad, a mi modo de ver, es que los alumnos traten de ser creativos a la hora de inventar su parte de la historia, más que que entiendan todas las instrucciones de la misma. También se me ha ocurrido que lo que se podría hacer en el transcurso de la actividad sería una grabación de voz de la historia para así poder transcribirla luego y que quedase como recuerdo de un trabajo colaborativo de la clase entera.
Tomás nos propuso una actividad en la que por grupos nos imaginásemos que estamos en algún lugar perdido de Anadalucía y que pensásemos qué objetos de una lista de diez elegiríamos para llevar con nosotros. Cada miembro del grupo sólo podía escoger un objeto. Esta actividad serviría para que los alumnos aportaran sus puntos de vista al grupo y para que practicaran estructuras gramaticales para persuadir a los demas, por ejemplo.
Tras esta parte, nos pusimos en grupos y cada miembro del grupo pasó a explicar su actividad relacionada con el uso de un bolso en un aula de lenguas. Mi actividad consistía en lo siguiente: en mi actividad propuse que el profesor, en la clase, enseñara a los alumnos algún objeto importante de su bolso y explicara por qué era importante para él o ella. Esta actividad me la enseñó un profesor en una clase de un máster que tuve este verano. El decidió elegir un billete de 1 dolar que siempre llevaba en su cartera para que le diera suerte. Ese billete se lo había encontrado en el suelo en Nueva York, tras desembarcar en la ciudad, y como la experiencia fue muy buena, por eso lo guarda desde entonces en su cartera. A coninuación, el profesor pediría a los alumnos que hicieran lo mismo en grupos, es decir, que cada uno enseñara un objeto de su bolso o mochila a los demás y qué explicara por qué era importante para él o ella. Este tipo de actividad ayudaría a que los alumnos se conocieran mejor, por lo que sería ideal para las primeras sesiones de clase, en la que muchos alumnos aún no se conocen muy bien.
Mis compañeros de grupo explicaron otras dos actividades interesantes: una de mis compañeras propuso una actividad en la que el profesor enseñaría el contenido de su bolso y haría a los alumnos preguntas del tipo: "What is this?", "What is it used for?", etc. En la otra actividad propuesta por mi otro compañero, el profesor llevaría a clase un bolso con una serie de objetos y diría que pertenece a una persona desaparecida. El objetivo sería que los alumnos trataran de pensar qué tipo de persona era esa a la que pertenecía ese bolso analizando los objetos contenidos en el mismo. Estas dos actividades me resultaron muy útiles pues con ellas se podían trabajar distintos tipos de contenidos: lingüísticos, referidos a los objetos del bolso, la descripción de objetos y de su uso, la construcción de hipótesis, la formulación de pregunta, etc.
Por último, Luz nos presentó su actividad relacionada con el uso de un bolso, que era un poco parecida a la que expliqué antes de una de mis compañeras. Pensar en posiles actividades que se pueden realizar cohn un simple bolso me pareció muy útil, pues en muchos casos parece que nos podemos obsesionar con el uso de recursos tecnológicos, olvidándonos de otros recursos muy efectivos, como el contacto con objetos reales, que se pueden tocar, el trabajar con materiales como cartulinas o colores, etc.
Por último, Luz nos presentó su actividad relacionada con el uso de un bolso, que era un poco parecida a la que expliqué antes de una de mis compañeras. Pensar en posiles actividades que se pueden realizar cohn un simple bolso me pareció muy útil, pues en muchos casos parece que nos podemos obsesionar con el uso de recursos tecnológicos, olvidándonos de otros recursos muy efectivos, como el contacto con objetos reales, que se pueden tocar, el trabajar con materiales como cartulinas o colores, etc.
Bueno, pues eso es básicamente lo que hicimos el miércoles pasado. Ahora solo queda crear la actividad del miércoles, así que nos veremos pronto por aquí de nuevo.
¡Un saludo!
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